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“Mirar y ser vistos en los límites del arte”
Escrito por Mauricio Acuña   
Viernes, 14 de Agosto de 2009 13:08
La Trienal de Chile, inicio cultural del Bicentenario, entra en su recta final y en sus distintos escenarios ya comienzan a plasmarse las propuestas y perspectivas de Ticio Escobar, curador general de la muestra, quien manifestó en entrevista a Radio Usach (94.5 FM) su preocupación por las relaciones del arte con la comunidad.

Ministro de Cultura de Paraguay y curador general de la Trienal de Chile. Intelectual y curador de renombre, crítico de arte, merecedor de un amplio reconocimiento internacional, Ticio Escobar no refleja la imagen preconcebida de un especialista en vanguardia ni menos la de un ministro.

Lejos de los efectismos, su trabajo se ha enfocado principalmente en valorar lo que él llama "los límites del arte", es decir, aquellos puntos en que lo comúnmente reconocible como arte tiende su mano hacia el folclor, las tradiciones o las instituciones educacionales. Cruces, costuras, que tejen esa prenda de márgenes difusos que es la producción del arte contemporáneo.

El curador general de la muestra ha preferido comenzar su trabajo desde cero después de que el proyecto anterior, dirigido por Maricarmen Ramírez, no prosperara. “Con mucho respeto por ella, preferí no enterarme de su guión  y plantear mi propuesta desde otra perspectiva.” Uno de los aspectos fundamentales para esta Trienal, según el fundador del Museo del Barro de Asunción, será el dialogo y reconocimiento entre la cultura erudita y la popular o indígena, así como “las formas de arte que tienen que ver más con la creatividad y el ingenio que con los montajes espectaculares.”

Uno de los puntos esenciales que marcarán la muestra es su despliegue territorial, algo que para su curador es inédito en este tipo de manifestaciones asociadas en general con una ciudad. “Sin duda representa un desafío importante ya que es el primer caso en que nos encaramos a este formato. Al representar el mapa país no se pretende cubrir exhaustivamente toda el área de la producción nacional, sino plantear una serie de cuestiones que tienen que ver con los paisajes en el sentido amplio del término, es decir, con los regímenes de historicidad y de cultura que vive cada una de las regiones."

La Trienal de Chile implicará, de esta manera, un trabajo particular en sus distintos emplazamientos. Iquique, Antofagasta, Santiago, Valparaíso, Concepción, Temuco y Valdivia expresarán su propia mirada del trabajo artístico. “De hecho esto ya ha comenzado y se están desarrollando una serie de talleres con artistas y agrupaciones. Lo que se quiere ver es cómo hablamos de arte encarnado en prácticas relacionales, en trabajos con comunidades, barrios, sectores marginales o muy densos y promover cosas que no son precisamente grandes obras de arte, pero que sí van creando un espacio de ensanchamiento de la sensibilidad, de intensidad en la visión del mundo."

Esta estrategia permitirá crear un dialogo con las formas tradicionales de representación y también que el arte discuta con su propia historia. "O sea, la gran pregunta del arte contemporáneo es, una vez borrados los limites del arte erudito de raíz ilustrada, basado en la forma y la apariencia, y a la vez comprometido el arte con una gran cantidad de movimientos sociales, ¿qué queda del arte? Entonces, hoy se entiende que busquemos también una cierta poesía, ese pequeño "click" que hace el sentimiento, que subvierte la percepción habitual y trastorna la economía común de la mirada haciendo que descubramos otra posibilidad de las cosas, eso es lo que caracteriza una operación poética o artística".
 
En este sentido, la mayoría de las propuestas de la Trienal obedecen a situaciones de contingencia, a un aquí y ahora, que las convierten en obras “site specific”. "Esto es algo que empezó con Duchamp, cuando la rueda de bicicleta era una obra de arte dentro de esta sala y unos metros más allá no era más que una rueda de bicicleta, es decir, lo que importa, más que las cualidades intrínsecas del objeto, es su emplazamiento, algo que lo haga especialmente valioso. El punto es qué chispa tienen determinadas acciones y por qué nosotros las consideramos formando parte de una exposición de arte. Y ya que estas acciones no pueden ser vistas en un solo lugar, será muy importante consignarlas en una serie de publicaciones por lo que el tema editorial tendrá un rol destacado".

 Por otra parte, la Trienal de Chile cumplirá la doble función de hacer más visible la producción de los creadores nacionales en el exterior y, al mismo tiempo, poder mirarnos a través del análisis de curadores y artistas del resto del continente. En este sentido, Ticio Escobar no comparte la representación de un país aislado de sus vecinos, sino de uno altamente involucrado con el arte latinoamericano. "Cuando se habla de Trienal de Chile y de mapa, también hablamos de un fuera de Chile. La cordillera es una atalaya que posibilita un salto de mirada, entonces hay un contacto muy fuerte, que históricamente es innegable, de Chile en su inserción y su diálogo con el resto de América Latina".
 
Esta doble mirada se encarnará en una serie de diálogos o acciones conjuntas entre artistas locales y extranjeros que desarrollan líneas de trabajo similares. Tal es el caso de la unión entre la fotografía de Andrea Jösch, vinculada al pueblo mapuche, y el venezolano Nelson Garrido, que ha efectuado trabajos relacionados con distintos grupos indígenas de nuestro continente. Lo mismo sucede con las especialistas en talleres y clínicas Carolina Herrera, de Chile, y Patricia Hakim, de Argentina.

 "No se trata de simplemente aportar a lo que hay -señala Escobar-, sino de crear interferencias para que surja algo nuevo. Y si se trae a personas con mucha inquietud, con muchas ganas, que se instalan en el lugar, siempre se producen hechos interesantes. Pero eso forma parte de la contingencia, es decir, pueden o no producirse. Sin embargo, sí se crean lazos y ya hay una cantidad enorme de exposiciones que van a viajar fuera de Chile producto de estos encuentros. Fernando Castro, por ejemplo, el curador español, invitó a una serie de artistas a participar en muestras europeas".

 En este sentido, el curador general de la Trienal recuerda que Martin Heidegger, uno de los pensadores más influyentes sobre el arte contemporáneo, señalaba que lo importante en este campo es abrir un claro para que acontezca algo. Un espacio de improvisación casi en el sentido teatral de término, donde se generen las condiciones y se levante una escenografía para que ocurra un hecho artístico. Y será la comunidad la que, en última instancia, asigne el sentido a la obra.
     
Mirar y ser vistos como país en nuestro ingreso a las celebraciones del Bicentenario será uno de los objetivos fundamentales de la que puede ser una de las muestras artísticas más importantes de nuestra historia.
Última actualización el Viernes, 14 de Agosto de 2009 15:41
 

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