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Piedras de Dawson
Escrito por Jorge Montealegre   
Martes, 27 de Noviembre de 2012 06:33

Al celebrar y agradecer su elección de alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá se mezcló con los vecinos del centro de la capital luciendo una joya invaluable: un colgante con una piedra incrustada, una sencilla piedra negra, tallada por José Tohá en la Isla Dawson. Con esa piedra preciosa en la mano, Carolina dedicó el triunfo electoral a su padre; vivo en la memoria, representado por ese recuerdo material. En ese objeto, su hija concentró una diversidad de significados políticos y afectivos.

Genuinamente significativo, el gesto es un buen ejemplo de la multiplicidad de evocaciones que puede tener un “recuerdo material”. En este caso, para Carolina la piedra negra de Dawson actualiza el recuerdo íntimo de su padre y las vivencias familiares e infantiles vividas antes del golpe de Estado. Para ella, y ya como parte de las experiencias públicas compartidas,  la piedra negra recuerda a José Tohá y éste a Salvador Allende y las circunstancias que los unieron en la historia.

Y en esa cadena, la imagen de José Tohá es la de un leal colaborador que, en consecuencia, debió padecer la prisión, el maltrato y finalmente el asesinato bajo la dictadura.

Los recuerdos materiales adquieren una potencia imprevisible. De repente, despiertan para contarnos de dónde vienen y por qué. Nos hablan de quien quiso convertirlo en un pretexto de memoria: en un recuerdo. En el proceso de recreación de la situación cotidiana de la prisión política, en general son las mismas personas que vivieron la experiencia  –una parte de las víctimas sobrevivientes– quienes hacen registros y ejercicios de memoria individual y colectiva.

Son las víctimas directas y su entorno inmediato quienes “tienen más recuerdos”, tangibles e intangibles. Éstos se actualizan como objetivaciones de una memoria afectada, teñida por el presente. Son recuerdos que se adosan a los recuerdos de otros. Recuerdos personales y de lo vivido por otros. Experiencias directas e indirectas compartidas. Recuerdos que pueden contener, en palabras de Halbwachs: “Toda la vida material y moral de las sociedades de las cuales formamos parte o hemos formado parte”. Esas personas tienen sus recuerdos, en los diversos sentidos que puede tener el término: recuerdos materiales, recuerdos corporales y sensoriales; recuerdos de regresos, donde cada rememoración es un suceso mental y un acto creativo: sin imaginación no hay recuerdos.

Los recuerdos materiales son objetos que, rastreando en la memoria, se revelan como hallazgos evocadores que tienen interés para el intento de reconstruir situaciones pasadas. Los primeros recuerdos evocados tal vez son aquellos que están presentes por ausencia; aquellos que están vinculados a la emergencia y al duelo, al momento de la pérdida irrecuperable: el amuleto perdido, la ropa quitada en el despojo; aquellos objetos que son extensión del cuerpo, que se llevan como una compañía permanente. El objeto retrotrae a las situaciones en que originalmente estuvo presente.

Otro recuerdo material con destino evocador es el que se intenta dejar en un lugar o conservar como un detalle representativo de una experiencia mayor. Son vestigios materiales para sacar de la prisión y conservar (un turista le llamaría souvenir). En este orden están aquellos objetos que se comparten, como puede ser un dibujo, una tarjeta, un amuleto, una artesanía. Sometidos al ejercicio de memoria, estos objetos, por su factura, situación de producción y materialidad, dicen más que el mensaje literal motivado por la oportunidad afectiva. Más aún, estos recuerdos pueden haberse perdido en su materialidad, pero no en la memoria.

Cada uno de estos recuerdos es un significante con diversos pliegues de lectura: un objeto de la memoria, en sus dimensiones tangible e intangible; tanto en su sentido material de objeto/cosa como en su expresión de objeto/asunto que deviene materia de conocimiento, discurso y fuente de memoria. Es la potencia que puede tener una simple piedra negra tirada en una isla sureña. Se convierte en piedra preciosa, en una joya personal y social que los imprevistos de la  historia la ponen en valor. Y brilla y emociona.

 

Por Jorge Montealegre, escritor e investigador de la Universidad.

 
Comentarios (4)
Columna " Piedras de Dawson" de Jorge Montealegre
4 Miércoles, 28 de Noviembre de 2012 00:19
María Eugenia Meza
Tus palabras siempre certeras, Jorge, me reconcilian esta semana con el mundo que me rodea más allá de las paredes de mi casa. Presencié una discusión hace unos días donde dos personas inteligentes planteaban a una tercera que el Museo de la Memoria no debía existir en tanto era el museo de la derrota. Eran vehementes en sus palabras y gestos. Planteaban que un museo así, sobre DDHH solo podía tener valor si se remontaba en la historia a Ibañez del Campo. Encontrando razón en el argumento de que los DDHH fueron violados desde mucho antes en Chile, y que la historia debe ser mirada desde otros lugares, me pareció tan excesiva la idea de la inutilidad del museo, tan violentante... Tu texto sobre esa piedra resume lo que es para mí el museo: la posibilidad de que otros vean los vestigios de un tiempo y de seres humanos que otros seres humanos quisieron borrar de la faz de la tierra. Gracias, Jorge, por tus palabras.
Aplausos
3 Martes, 27 de Noviembre de 2012 17:37
Osvaldo Navas
Hermoso Jorge, efectivamente cualquier objeto puede ser un recuerdo.
Piedras de Dawson
2 Martes, 27 de Noviembre de 2012 11:55
Carmen Galarce
Me encantó la reflexión de Jorge Montealegre sobre la 'joya' Toha y su valor memorialista. Es un objeto 'encantado' por el amor, el dolor y el sufrimiento de un hombre que sólo era un prisionero de conciencia. Su mensaje es amplio porque detrás de la cosa personal, es símbolo recordatorio del castigo que recibieron tantos otros a lo largo de Chile.
Felicitaciones
1 Martes, 27 de Noviembre de 2012 11:04
Gabriel Reyes
Querido Jorge, hermoso gesto de Carolina Tohá y emotivo homenaje el significado de tus palabras que refuerzan nuestro compromiso en contra del alzheimer colectivo que se intenta imponer en nuestra sociedad.

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